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Lecturas de la lección

Resumen de Lectura

Fecha
21 de agosto 2026
TERCER CURSO - TEMA DE HOY
Lección 2 - La biblia nos enseña a orar
Versículos
Salmo 139
1 Sam 1,9-18 Est 13 completo Est 14 completo Est 4,17 Jdt 9,2-14 Tob 8,5-8 Lc 1,68-79 Mt 8,5-13 Lc 18,9-14 Lc 2,29-32

Pasajes detallados

Primer Libro de Samuel 1 , 9-18 Lectura 1

09 Ese día, después que comieron y bebieron en Silo, Ana vino a presentarse ante Yavé mientras el sacerdote Helí estaba sentado en su sillón junto a la puerta del Santuario de Yavé. 10 Muy apenada rezó a Yavé sin dejar de llorar; 11 le hizo esta promesa: «Yavé de los ejércitos, mira con bondad la pena de tu sierva y acuérdate de mí. No te olvides de tu sierva, sino que dale un hijito. Lo consagraré a Yavé para el resto de sus días y la navaja no pasará por su cabeza». 12 Estuvo orando allí un largo rato delante de Yavé mientras Helí la miraba. 13 Como Ana oraba en el fondo de su corazón, casi no movía los labios y no se oía lo que decía. 14 Helí pensó que estaba ebria y le dijo: «¿Hasta cuándo te vas a quedar ahí en ese estado? ¡Ándate hasta que se te pase la borrachera!» 15 Ana le respondió: «Señor, yo sólo soy una mujer que tiene pena; no he tomado vino ni bebida alcohólica, sino que estaba expandiendo mi corazón delante de Yavé. 16 No tomes a tu sirvienta por una mujer cualquiera; si me quedé tanto rato orando ha sido porque mi sufrimiento y mi pena son muy grandes». 17 Helí entonces le dijo: «Vete en paz, y que el Dios de Israel atienda la oración que acabas de hacerle». 18 Ella le respondió: «¡Ojalá tu sierva sea siempre bien vista por ti!» Se levantó, comió, y su cara tenía otro aspecto.

Reflexión:
Ester Capítulo 13 completo Lectura 2

01 Este es el texto de la carta del rey: «¡El gran rey Asuero a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias que van desde la India a Etiopía, y a los jefes de región que son sus súbditos! 02 Aunque estoy a la cabeza de innumerables pueblos y aunque soy dueño de toda la tierra, me he hecho un deber no dejarme embriagar por el orgullo del poder, gobernar siempre con sabiduría y benevolencia, garantizar continuamente a mis súbditos una vida en paz. Quiero extender hasta los límites de mi reino la civilización y la libre circulación, de tal manera que reine la paz que todos desean. 03 Mis consejeros me están informando cuáles son los medios para alcanzar este objetivo. Pues bien, un hombre cuya sabiduría es eminente, cuya entrega no tiene falla, cuya fidelidad es a toda prueba, y que ocupa el segundo puesto en el reino ?me refiero a Amán? 04 ese hombre ha denunciado ante nosotros a un pueblo lleno de malas intenciones, que está entremezclado con todos los pueblos del mundo. Sus leyes lo ponen en conflicto con todas las naciones; esa gente ignora sistemáticamente las órdenes de los reyes, hasta el punto de arruinar los esfuerzos de un gobierno que dirigimos de manera irreprochable. 05 Hemos constatado que ese pueblo, único en su género, se opone constantemente al resto de la humanidad, mantiene malos sentimientos hacia nuestro gobierno, y está dispuesto a cometer los peores crímenes para impedir que el reino viva en paz. 06 En vista de eso, hemos ordenado lo siguiente: Todos los que sean designados en las cartas de Amán, quien es responsable del gobierno y es para nosotros como un segundo padre, serán exterminados radicalmente junto con sus mujeres e hijos el día catorce del duodécimo mes (el mes de Adar) del presente año. Serán ejecutados por la espada de sus enemigos sin ninguna piedad ni miramiento. 07 De esta manera los opositores de ayer y de hoy serán enviados, en un solo día, al lugar de los muertos, y los asuntos públicos recuperarán la paz y la tranquilidad para el porvenir». 08 Mardoqueo oró al Señor, recordándole todas sus maravillas, y le dijo: 09 «Señor, Señor, Rey todopoderoso, todo está en tus manos, y nadie puede oponérsete si tú has decidido salvar a Israel. 10 Tú hiciste el cielo, la tierra y todas las maravillas que están bajo el cielo. 11 Tú eres el Señor de todas las cosas y nadie puede resistirte, porque tú eres el Señor. 12 Tú lo sabes todo, Señor; tú sabes que no fue por insolencia ni por orgullo ni por vanidad que me negué a hincarme ante ese orgulloso de Amán; 13 sin embargo estaría dispuesto a besar la planta de sus pies con tal de salvar a Israel. 14 Pero he actuado así para no poner la gloria de un hombre por encima de la gloria de Dios. No quiero adorar a nadie más que a ti, mi Señor, y no lo hago por orgullo. 15 Ahora Señor, Dios y Rey, Dios de Abrahán, salva a tu pueblo, ahora que tienen fijos sus ojos en nosotros para destruirnos y para hacer desaparecer el pueblo que te pertenece desde el principio. 16 No abandones a tu pueblo, al que libraste de Egipto. 17 Atiende a mi oración, mira favorablemente a tu pueblo, transforma nuestro pesar en alegría. Haz que vivamos y entonaremos cánticos en honor de tu nombre, Señor. No permitas que desaparezcan los que cantan tus alabanzas». 18 Y todo Israel clamaba con todas sus fuerzas porque se veían enfrentados a la muerte.

Reflexión:
Ester Capítulo 14 completo Lectura 3

01 La reina Ester se refugió junto al Señor, presa de una angustia mortal. 02 Se había quitado sus vestidos de reina y se había puesto vestidos pobres y de luto. En vez de ricos perfumes se había cubierto la cabeza de cenizas y de basura. 03 Humillaba severamente su cuerpo: en vez de adornarlo con joyas lo cubría con sus cabellos sueltos y así suplicaba al Señor, el Dios de Israel: 04 «¡Oh Señor mío, nuestro rey, tú eres el Unico! Ven en mi socorro, porque estoy sola y no tengo más ayuda que tú, y debo arriesgar mi vida. 05 Desde mi nacimiento aprendí de mis padres que tú elegiste a Israel entre todos los pueblos, y a nuestros padres entre todos sus antepasados. Tú los nombraste tus herederos y tú cumpliste con ellos tus promesas. 06 Pero luego pecamos contra ti y nos entregaste en manos de nuestros enemigos 07 porque habíamos servido a sus dioses. ¡Tú eres justo, Señor! 08 Pero no les bastó con ver nuestra triste esclavitud, sino que apelaron a sus ídolos para arruinar el decreto que había salido de tu boca, 09 para hacer desaparecer a tus herederos, para cerrar la boca de los que te cantan, extinguir la gloria de tu altar y de tu Templo. 10 Mira cómo los paganos se aprestan a cantar la victoria de sus ídolos, a extasiarse sin cesar ante un rey que no es más que un hombre. 11 ¡Señor, no entregues tu realeza a los que son nada! ¡Que nadie pueda reírse de nuestra desgracia! Que sus proyectos se vuelvan en su contra y que lo que hagas con el que los trama en contra de nosotros sirva de escarmiento. 12 Acuérdate Señor, muéstrate en el día de nuestra prueba, y dame a mí valor, Rey de los dioses y Señor de toda autoridad. 13 Cuando esté ante el león, pon en mis labios las palabras que le seduzcan, transforma su corazón para que odie a nuestro enemigo, para que lo haga perecer junto con todos los que se le parecen. 14 En cuanto a nosotros, que tu mano nos salve. Ven a socorrerme, porque estoy sola y no tengo a nadie más que a ti, Señor. 15 Tú lo sabes todo, tú sabes que detesto la gloria de los impíos y que me horroriza la cama de los paganos y de cualquier extraño, 16 pero sabes que estoy obligada a ello. La corona que debo llevar puesta los días de fiesta, como señal de mi grandeza, me disgusta tanto como la toallita sucia con la menstruación de una mujer; por eso, cuando estoy en mi casa no la llevo puesta. 17 Tu esclava no ha comido en la mesa de Amán, ni le gustan los banquetes de los reyes, ni tampoco prueba su vino. 18 Tu esclava no ha conocido otra alegría más que tú, Señor, Dios de Abrahán, desde el día de su coronación hasta ahora. 19 ¡Oh Dios, tú que superas a todos, atiende los ruegos de los desesperados, líbranos de la mano de los malvados, y líbrame de mi miedo!»

Reflexión:
Ester 4 , 17 Lectura 4

17 Se fue Mardoqueo e hizo todo lo que Ester le había pedido.

Reflexión:
Judit 9 , 2-14 Lectura 5

02 «¡Señor, Dios de mi padre Simeón! Tú pusiste en sus manos una espada vengadora contra aquellos extranjeros que arrancaron el velo de una virgen para violarla, desnudaron su cuerpo para avergonzarla y profanaron su seno para deshonrarla. Aunque tú habías dicho: «Eso no se hará», ellos, sin embargo, lo hicieron. 03 Por eso entregaste a sus jefes a la masacre, y así su lecho, envilecido por su engaño, también por un engaño quedó ensangrentado. Bajo tus golpes, cayeron muertos los esclavos con sus príncipes y los príncipes, sobre sus tronos. 04 Tú entregaste sus mujeres al pillaje y sus hijas al cautiverio, y dejaste todos sus despojos para que fueran repartidos entre tus hijos predilectos, los cuales, enardecidos de celo por causa de ti y horrorizados por la mancha infligida a su propia sangre, habían invocado tu ayuda. ¡Dios, Dios mío, escucha ahora la plegaria de este viuda! 05 Tú has hecho el pasado, el presente y el porvenir; tú decides los acontecimientos presentes y futuros, y sólo se realiza lo que tú has dispuesto. 06 Las cosas que tú has ordenado se presentan y exclaman: «¡Aquí estamos!». Porque tú preparas todos tus caminos, y tus juicios están previstos de antemano. 07 Mira que los asirios, colmados de poderío, se glorían de sus caballos y sus jinetes, se enorgullecen del vigor de sus soldados, confían en sus escudos y sus lanzas, en sus arcos y sus hondas, y no reconocen que tú eres el Señor, el que pone fin a las guerras. 08 ¡Tu nombre es «Señor»! Quebranta su fuerza con tu poder, aplasta su poderío con tu ira, porque se han propuesto profanar tu Santuario, manchar la Morada donde habita la Gloria de tu Nombre, y derribar tu altar a golpes de hierro. 09 Mira su arrogancia, descarga tu indignación sobre sus cabezas: concédeme, aunque no soy más que una viuda, la fuerza para cumplir mi cometido. Por medio de mis palabras seductoras 10 castiga al esclavo junto con su jefe y al jefe junto con su esclavo. ¡Abate su soberbia por la mano de una mujer! 11 Porque tu fuerza no está en el número ni tu dominio en los fuertes, sino que tú eres el Dios de los humildes, el defensor de los desvalidos, el apoyo de los débiles, el refugio de los abandonados y el salvador de los desesperados. 12 ¡Sí, Dios de mi padre y Dios de la herencia de Israel, Soberano del cielo y de la tierra, Creador de las aguas y Rey de toda la creación: escucha mi plegaria! 13 Que mi palabra seductora se convierta en herida mortal para los que han maquinado un plan siniestro contra tu Alianza y tu Santa Morada, la cumbre de Sión y la Casa que es posesión de tus hijos. 14 ¡Que toda tu nación y cada una de sus tribus reconozcan que tú eres Dios, el Dios de toda fuerza y de todo poder, y que no hay otro protector fuera de ti para la estirpe de Israel!

Reflexión:
Tobías 8 , 5-8 Lectura 6

05 Ella se levantó, y los dos se pusieron a orar para alcanzar la salvación. El comenzó así: «¡Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! ¡Que te bendigan los cielos y todas tus criaturas por todos los siglos! 06 Tú creaste a Adán e hiciste a Eva, su mujer, para que le sirviera de ayuda y de apoyo, y de ellos dos nació el género humano. Tú mismo dijiste: «No conviene que el hombre esté solo. Hagámosle una ayuda semejante a él». 07 Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía, no para satisfacer una pasión desordenada, sino para constituir un verdadero matrimonio. ¡Ten misericordia de ella y de mí, y concédenos llegar juntos a la vejez!». 08 Ambos dijeron: «¡Amén, amén!»,

Reflexión:
San Lucas 1 , 68-79 Lectura 7

68 «Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, 69 y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, 70 como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, 71 para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. 72 Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, 73 del juramento que hizo a nuestro padre Abraham 74 de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, 75 lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida. 76 Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, 77 para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; 78 gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, 79 para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».

Reflexión:
San Mateo 8 , 5-13 Lectura 8

05 Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, suplicándole: 06 «Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente.» 07 Jesús le dijo: «Yo iré a sanarlo.» 08 El centurión contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará. 09 Pues yo, que no soy más que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a uno: Vete, él se va; y si le digo a otro: Ven, él viene; y si ordeno a mi sirviente: Haz tal cosa, él la hace.» 10 Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe. 11 Yo se lo digo: vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, 12 mientras que aquellos a quienes se destinaba el Reino serán echados a las tinieblas de afuera: allí será el llorar y rechinar de dientes.» 13 Luego Jesús dijo al capitán: «Vete a casa, hágase todo como has creído.» Y en ese mismo momento el muchacho quedó sano.

Reflexión:
San Lucas 18 , 9-14 Lectura 9

09 Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba así: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. 12 Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas". 13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!". 14 Les aseguro que este último volvió a sus casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado».

Reflexión:
San Lucas 2 , 29-32 Lectura 10

29 «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, 30 porque mis ojos han visto la salvación 31 que preparaste delante de todos los pueblos: 32 luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».

Reflexión: